Estudiantes de La Plata se coronó campeón de la Copa Libertadores 2009
El equipo de La Plata tuvo una noche para el recuerdo y dio vuelta a Cruzeiro en el Mineirao: 2-1 y la Copa Libertadores en el bolsillo. Gastón Fernández y Mauro Boselli, los goles.La alegría es solamente argentina. ¡Qué partido, Estudiantes! Con todo un estadio en contra y con desventaja en el marcador, los 11 leones de La Plata no estuvieron ni cerca de achicarse o de rendirse. Gastón Fernández y Mauro Boselli inmortalizaron sus gritos en la historia del club, para teñir de rojo y blanco una nueva Copa Libertadores.
Impulsado en el amor propio de Juan Sebastián Verón, el líder que pegó la vuelta hace unos años, el ídolo que se emocionó en el campeonato de 2006 frente a Boca, el emblema que emuló a su padre y que se calzó, definitivamente, el traje de leyenda de la institución.
Tras el gol de casualidad de Cruzeiro, con desvío en Leandro Desábato, Estudiantes respondió enseguida con Gastón Fernández, de gran partido. Todo parecía que se enfilaba al alargue, pero un preciso tiro de esquina de la Brujita encontró la cabeza de un Mauro Boselli que hasta ahí había estado dubitativo. El goleador que se marchó de Boca en busca de continuidad fue el héroe de la noche brasileña y, de yapa, fue el único goleador del certamen.
Los gritos de los 4.000 hinchas platenses y del plantel llenaron el silencio de un Mineirao que se había vestido de fiesta para los locales, pero que terminó rindiéndose ante una mística fantástica, para gritarlo toda la noche, toda la semana y todos los días hasta fin de año, cuando Estudiantes irá en busca del Mundial de Clubes, pero ésa será otra historia.
Sportsya
Impulsado en el amor propio de Juan Sebastián Verón, el líder que pegó la vuelta hace unos años, el ídolo que se emocionó en el campeonato de 2006 frente a Boca, el emblema que emuló a su padre y que se calzó, definitivamente, el traje de leyenda de la institución.
Tras el gol de casualidad de Cruzeiro, con desvío en Leandro Desábato, Estudiantes respondió enseguida con Gastón Fernández, de gran partido. Todo parecía que se enfilaba al alargue, pero un preciso tiro de esquina de la Brujita encontró la cabeza de un Mauro Boselli que hasta ahí había estado dubitativo. El goleador que se marchó de Boca en busca de continuidad fue el héroe de la noche brasileña y, de yapa, fue el único goleador del certamen.
Los gritos de los 4.000 hinchas platenses y del plantel llenaron el silencio de un Mineirao que se había vestido de fiesta para los locales, pero que terminó rindiéndose ante una mística fantástica, para gritarlo toda la noche, toda la semana y todos los días hasta fin de año, cuando Estudiantes irá en busca del Mundial de Clubes, pero ésa será otra historia.
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